Embedding: La Lucha Contra la Pedofilia en la Iglesia.

Incorporación de: "Batalla en el interior de la Iglesia por casos de pederastia"



       Goytizolo, (2020) Nos dice que, un sacerdote visitó La República. Se trataba de Esteban Desposorio, párroco de la Prelatura de Huamachuco, norte del Perú. Portaba una carpeta con documentos que señalaban delitos sexuales por parte de sacerdotes de la prelatura, así como del arzobispado de Trujillo.
        Asimismo, mostró cartas firmadas por él mismo y otros sacerdotes, dirigidas a líderes de la Iglesia católica. Exigieron atención a las denuncias, por encubrimiento de obispos y vicarios, y también informaron sobre los castigos que los líderes católicos ejecutan contra sacerdotes que, como ellos, exponen a presuntos abusadores sexuales.
        La revelación de cartas firmadas por Desposorio y otros sacerdotes, dirigidas a líderes de la Iglesia católica, es un intento de presionar a las autoridades eclesiásticas para que tomen medidas concretas en respuesta a las acusaciones de abuso sexual. Estas cartas son una expresión directa de su preocupación por el encubrimiento de crímenes por parte de obispos y vicarios. También informan sobre los castigos que los líderes católicos imponen a los sacerdotes que intentan exponer y luchar contra presuntos abusadores sexuales. Este último punto pone de relieve una lucha interna dentro de la Iglesia, donde algunos clérigos están dispuestos a enfrentarse a sus propios colegas para proteger a los más vulnerables.

        “No me importa si me botan de la Iglesia. Lo que quiero es que todo esto se sepa. Son muchas las víctimas que nos han contado cosas horribles de muchos, mal llamados, sacerdotes. Tanto de Huamachuco como de Trujillo”, enfatizó Esteban Desposorio, antes de retirarse del diario.


Incorporación de:  "Abusos sexuales en la Iglesia católica: causas y responsabilidades"

        Según Torche (2019), en efecto, para la Iglesia Católica, la sexualidad y en particular el deseo sexual es visto como algo esencialmente amenazante, nocivo y por más que subsistan algunas versiones aisladas que destacan el carácter constructivo del sexo (dentro del matrimonio eso sí), lo cierto es que la visión prioritaria siempre ha sido más bien negativa: como un impulso turbio, peligroso, degradante, que idealmente debe ser reprimido. La tradición cristiana no cuenta con referentes, conceptos, mucho menos una imaginería, que provea una aproximación constructiva al ámbito sexual, ya sea desde el punto de vista del placer, la belleza, la salud, o cualquier otro. En este contexto, pareciera que cualquier tipo de deseo sexual, y cualquier forma de satisfacerlo, resultará igualmente pecaminoso y deshumanizante, sin mayores distinciones entre ellos. Todo se echa en el mismo saco.

        A esta visión negativa de la sexualidad se suma un registro demasiado amplio de regulaciones y prohibiciones del deseo sexual, en casi todas sus expresiones. La mayor parte de los deseos sexuales deben ser simplemente reprimidos, maniatados, sin que ni siquiera haya un espacio para su reconocimiento.

        En el caso de los sacerdotes esta represión es aún más extrema, no sólo por el celibato, sino también porque están obligados a predicar y exhortar a los fieles a seguirla. No existe para el sacerdote un espacio de reconocimiento de su propio deseo, este debe relegarse a un área escondida, castigada. En algunos casos, esta visión de la sexualidad puede guardar un significado muy profundo, pero es evidente que en muchos otros no, es una mera fachada, cada vez más artificial según se va disociando de la propia vida. En el caso de personalidades más rígidas, menos integradas o más enfermas, este conjunto de prescripciones censuradoras, a ratos violentas sobre el deseo sexual, pueden terminar causando estragos.

        Una dimensión consustancial al yo es considerada enferma, indeseada, y comienza a disociarse de la personalidad, transformándose efectivamente en una zona oscura, en la cual los impulsos violentados pueden adquirir un cariz cada vez más siniestro. La represión de un deseo constitutivo se introyecta como una lucha antitética entre el bien y el mal, que termina teniendo un efecto autodestructivo. Surgen así las obsesiones con la influencia diabólica, que corre a parejas con un subrepticio endiosamiento de la propia figura, ambos rasgos tan característicos de los curas abusadores  como Maciel, Karadima, Poblete, etc.

        A lo largo de este proceso –según se revela en varios de los casos expuestos–, el deseo sexual se transforma efectivamente en un impulso siniestro, que sólo puede satisfacerse desde zonas oscuras de la personalidad, a costa de una víctima (objeto sexual) cada vez más deshumanizado.


Comentario:

        En el texto presenta una crítica contundente sobre la percepción de la sexualidad en el contexto de la Iglesia Católica, enfocándose en cómo esta institución históricamente ha considerado el deseo sexual como algo negativo y pecaminoso. El autor también destaca cómo esta visión ha llevado a la represión de la sexualidad, especialmente entre los sacerdotes, y cómo esta represión puede tener consecuencias perjudiciales.

        Es importante reconocer que esta perspectiva crítica refleja opiniones y preocupaciones válidas que se han planteado en relación con la moral sexual y las prácticas dentro de la Iglesia Católica. La discusión sobre el celibato clerical, la represión sexual y los casos de abuso sexual en la Iglesia es un tema de debate constante en otra parte.      


Comentario:

       Debemos poner en cuestión las acciones que pueden llegar a tomar la iglesia frente a los casos de actos pederastas que lleguen a sus manos, cuál sería el proceder para castigar o evitar por parte de la iglesia, este tipo de actos que por tantos años han tenido lugar sin ningún tipo de repercusión. La falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades eclesiásticas es motivo de preocupación y críticas. Es alarmante que, a pesar de los esfuerzos de personas como Esteban Desposorio y otros religiosos denunciantes, las cartas dirigidas a los líderes de la Iglesia a menudo hayan quedado sin respuesta o sin acción concreta. Esto sugiere la necesidad urgente de una reforma más profunda en la Iglesia, una reforma que no solo se enfoque en castigar a los abusadores, sino también en garantizar la protección de los niños y la transparencia en la rendición de cuentas.






                                            


REFERENCIAS: 

Sumalla, T., Tamarit Sumalla, J. M., & Tamarit, J. M. (2018). Abusos sexuales en la Iglesia Católica: ¿cómo responder a las demandas de justicia? Sexual abuse in the Catholic Church: How to respond to demands for justice? Uoc.edu.
https://openaccess.uoc.edu/bitstream/10609/101710/1/abusos_iglesia_catolica.pdf

BBC News Mundo. (2018, abril 4). Sodalicio en Perú: quién es Jeffery Daniels, el “apóstol de los niños”, implicado en “el caso más grave de abuso sexual” contra menores en ese país. BBC. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43353406 

Bastante, J. (2018, septiembre 2). Un informe sobre abusos sexuales calcula 100.000 víctimas de curas y religiosos en el mundo. elDiario.es. https://www.eldiario.es/sociedad/abusos-sexuales-iglesia_1_1960311.html

Torche,p. (2019, mayo 12). Abusos sexuales en la Iglesia católica: causas y responsabilidades. El Mostrador. https://www.elmostrador.cl/destacado/2019/05/12/abusos-sexuales-en-la-iglesia-causas-y-responsabilidades/ 

Goytizolo, M. (2020, 12 de julio). Batalla dentro de la Iglesia por casos de pederastia. La República.pe https://larepublica.pe/sociedad/2020/07/12/pederastia-en-peru-la-iglesia-catolica-y-su-batalla-interna

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